La noticia

I Need A Job : Businesswoman holding sign 'Looking for a job', isolated on black Foto de archivoLo siento. Pero cuando la noticia del día sea positiva, escribiré sobre ello. Mientras tanto, no daré la espalda a la realidad.

Y es que en un país donde se superan los seis millones de parados, debe hablarse sobre ello, debe debatirse, debe saberse, debe transmitirse y, sobre todo y lo más importante, se debe buscar una solución.

La tasa de paro se sitúa en el 27,16 %. Cifras dramáticas reconocidas. Pero, ¿qué se hace al respecto?

Los ERES no hacen más que incrementarse. Y es que nunca ha sido tan fácil echar a la calle a los trabajadores.

Estos días se hablaba de incrementar la edad de jubilación. Pero… ¿dónde está el trabajo?

¿Qué medidas se están tomanto para disminuir la tasa de paro? ¿Qué decisiones se están llevando a cabo para incrementar los puestos de trabajo?

De momento, ninguna. Triste realidad.

«La única verdad es la realidad» (Aristóteles)

Esperanza

La+esperanza+brilla+por+su+ausencia.

Una tiene la esperanza de que un día al levantarse las cosas cambien. Pero pasa un día, pasa otro, y esto no hace más que empeorar.

Ahora Bruselas exige más reformas. Nos están aniquilando y nos quieren ¿exterminar?

Los impuestos volverán a subir, las pensiones seguirán perdiendo poder adquisitivo. Y deberá volver a marearse la perdiz con la reforma laboral. Esto de la reforma laboral ya nos lo tomaremos a broma, porque entre las medidas de dicha reforma están abaratar el despido.

Pero no debe perderse la esperanza, pensar en positivo, aunque algunas veces sea tan difícil. El camino es largo y deberemos ir dosificando las fuerzas. El que resiste, gana.

«Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya.»
Antoine de Saint-Exupery (1900-1944).

 

Cobrar por aprender

open+air+cinema

Ahora no es que la enseñanza obligatoria sea gratis, sino que se va a cobrar por obtener el título.  ¿Os imagináis cobrando?

No seré yo la que diga que no haga falta el dinero, y más en los tiempos que corren, y más si están ofreciendo cobrar a los desempleados, y más si estos desempleados no están cobrando ninguna prestación. No, el asunto no irá por aquí.

Lo que no entiendo es que si la enseñanza obligatoria es gratuita, y espero que así lo sea por mucho tiempo, que ya a estas alturas nunca se sabe, sino que se cobre por aprender.

Es decir, no es que tú no pagues nada, es que vas a cobrar. Vas a cobrar para que adquieras una titulación básica para mejorar el acceso al mercado laboral.

¿Y los que tienen los estudios obligatorios terminados? ¿Acaso esos no están parados? Quizás se les podría pagar una titulación superior para mejorar dicho acceso al mercado.

¿Y los que tienen titulación superior? Ah, a esos pagarles un máster o un estudio de postgrado.

Y… ¿los que ya tienen estudios de postgrado?

Incentivar el aprender cobrando….  A lo mejor he ido muy lejos. Quizás solo sea conceder el título y ya lo de aprender queda para los que realmente quieran aprender. Peor aún.

Indignada

Mig+ple+o+mig+buit%3F

Así es como me siento al enterarme de las indemnizaciones que están cobrando los directivos que salen de una empresa en plena crisis.

Trabajadores despedidos y ellos con los bolsillos llenos. Incomprensible.

Realmente la empresa está en crisis o ¿quieren hacernos ver que si seguimos trabajando se van a la bancarrota?

Sobre sus sueldos millonarios nadie dice nada. Los que sobramos somos los trabajadores…. Curioso.

Ahora me viene a la cabeza el famoso relato de los remeros. Que lo disfrutéis!

El cuento del remero

Cuentan las crónicas que hace unos años se celebró una competición de remo entre dos equipos. Uno compuesto por trabajadores de una importante empresa de telemarketing española y el otro por sus colegas de una empresa similar japonesa.

Se dió la salida y los remeros japoneses se empezaron a destacar desde el primer momento. Llegaron a la meta y el equipo español lo hizo con una hora de retraso sobre los nipones.

De vuelta a casa, la Dirección se reunió para analizar las causas de tan bochornosa actuación, llegando a la siguiente conclusión:

«Se ha podido detectar que en el equipo japonés había un jefe de equipo y diez remeros, mientras que en el español habían dos remeros, ocho jefes de servicio y un jefe de sección por lo que, para el próximo año, se tomarán las medidas adecuadas.»

En la siguiente competición, se dio de nuevo la salida y nuevamente el equipo japonés se empieza a distanciar desde la primera remada. El equipo español llegó esta vez con dos horas y media de retraso sobre el equipo nipón.

La dirección que se volvió a reunir después del sonado rapapolvos para estudiar lo acaecido, vio que ese año el equipo japonés se compuso nuevamente de un jefe de equipo y diez remeros, mientras que el español, tras las eficaces medidas adoptadas el año anterior, se compuso de un jefe de servicio, dos asesores de gerencia, siete jefes de sección y un remero. Por lo que tras un minucioso análisis, se llegó a la conclusión de que «EL REMERO ES UN INCOMPETENTE».

En la siguiente carrera, como no podía ser diferente, el equipo japonés se escapó nada más darse la salida. La trainera española, que ese año se había encargado al Departamento de Desarrollo, llegó con cuatro horas de retraso.

Tras la regata y a fin de evaluar los resultados, se celebró una reunión de la Comisión Directiva de RR.HH., encabezada, para variar, por un tal «zupermassters» en la cuarta planta del edificio de Servicios Centrales Multinacionales, llegándose a la siguiente conclusión:

«Este año el equipo nipón optó una vez más por una tripulación tradicional, formada por un jefe de equipo y diez remeros. El equipo español, tras una completa auditoría externa y el asesoramiento especial del Departamento de Informática, optó por una formación mucho más vanguardista, compuesta por un jefe de servicio, tres jefes de sección con plus de productividad, dos auditores externos de una empresa de renombrada solvencia y cuatro vigilantes jurados que no quitaban el ojo al único remero, al que habían amonestado y castigado quitándole todos los pluses e incentivos por el fracaso de los años anteriores.»

Tras varias horas de reuniones, se acordó que en la siguiente regata, el remero sería subcontratado a una empresa externa, ya que a partir de la vigésimo quinta milla marina, se había podido observar cierta dejadez en el remero de plantilla, llegando a rozar el pasotismo en la línea de meta…